Estímulos Económicos

resetBen Bernanke, presidente de la Reserva Federal (Fed), ha anunciado que se tomarán nuevas medidas para  “estimular” la economía estadounidense. El objetivo es lograr, por fin, activar el crecimiento económico y la creación de empleo. ¿Cómo pretende hacerlo? Pues bien, he de deciros que tratar de entender estos mecanismos puede ser complejo, pero, sin duda, nos ayuda a comprender que la ley de causa-efecto, en la economía, es pura carambola.

La Fed lleva tratando de activar su economía desde 2008 a través de políticas de “Expansión Cuantitativa” (QE, en sus siglas en inglés). Estas políticas consisten en la inyección de liquidez (pura impresión de billetes), e introducirlos en el mercado a través de la emisión de bonos. ¿Qué se consigue con ello? Varias cosas:

1.    Incrementar las expectativas de inflación: si los tipos de interés nominales están muy bajos, la única forma de bajar los tipos de interés reales es aumentando la expectativa de inflación, porque
Tipo interés nominal = Tipo interés real- inflación

2.    Un menor tipo de interés incentiva la compra de bonos y provoca que los inversores se desprendan de ellos. A cambio compran activos de mayor riesgo (acciones, pagarés, etc.) aumentando así las cotizaciones en bolsa y por lo tanto la riqueza. Este aumento de riqueza aumenta el consumo y, de rebote, conseguimos reactivar la economía.

3.    Por otro lado la reducción de los tipos de interés reducen el coste de financiación para empresas y familias, reactivando, también, el consumo y el crecimiento económico.

4.    Por último, al bajar los tipos de interés de los depósitos en dólares, se reduce el incentivo a acumular moneda, incrementa la circulación de dólares y consecuentemente baja su precio. La presión a la baja del tipo de cambio, incrementa las exportaciones, y por ende, (de nuevo) reactiva la economía.

¿No os recuerda al billar francés? Carambola tras carambola…

La Fed lanzó la primera Expansión cuantitativa (QE1) a principios de 2010 (también se hizo otra en noviembre de 2008) inyectando 1,7 billones de dólares. Entre noviembre de 2010 y junio 2011 se llevó a cabo la segunda (QE2) de 600.000 millones de dólares.

Lo que se ha conseguido hasta la fecha es, efectivamente, incrementar las expectativas de inflación, apreciar la bolsa un 15% y depreciar el dólar un 10%. Pero, ¿qué pasa con el crecimiento económico o la creación de empleo?

En la reunión que se mantiene estos días, la Fed ha de decidir si abordar una QE3 (¿a la tercera va la vencida?). Pero dado que ni QE1, ni QE2 han servido para consolidar la recuperación, sino que sólo han servido para luchar contra las presiones deflacionistas (bajada de los precios), no parece que sea la herramienta más adecuada.

La llamada “Operación Twist” parece mucho más apropiada. Se trata de cambiar la cartera de deuda del estado, vendiendo deuda a corto plazo y comprando a largo. Es otra forma de reducir los tipos de interés y de este modo abaratar los costes de financiación de empresas y familias, y como ya hemos visto, reactivar la economía.

La tercera opción es la favorita del Banco de Inglaterra o del Banco Central Europeo. Marcar un objetivo explícito de inflación, y poner todas las medidas necesarias para conseguirlo. Esto rebajará los tipos reales de interés, rebajará el coste de financiación de empresas y familias, y reactivará la economía.

Como veis la base es siempre la misma: aumentar la financiación (más créditos, más endeudamiento) para, así, aumentar el consumo. Parece que no somos capaces de idear mecanismos más imaginativos para salir de la crisis. Utilizamos una y otra vez las mismas técnicas (obsoletas) que hace décadas y nos negamos a reconocer lo evidente: ESTO YA NO FUNCIONA.

Y, a todo esto, ¿qué pasa en Europa?

Algo muy similar, pero con el peligro de default (quiebra) del modelo europeo como telón de fondo. La solución que muchos apuntan, el presidente Obama entre otros, es la necesidad de una convergencia de las políticas fiscales y económicas en la zona euro. También se está reclamando la emisión de Eurobonos para financiar las deudas soberanas o la necesidad de un ministro fiscal comunitario, entre otras medidas paralelas. En definitiva, convertirnos en estados federados (como los Estados Unidos). No pretendo restar importancia a esta exigencia, considero, que para que el proyecto europeo tenga continuidad, es imprescindible. Pero Estados Unidos ya tiene resuelto este problema y aun así, las medidas no les sacan de la crisis.

Consigamos salvar el modelo Europeo, o no. Caiga Grecia, o no. Caiga Italia, o no (nos va a dar un buen susto, tiempo al tiempo). Y por supuesto, caiga España, o no. De la crisis no nos salva nadie si no cambiamos “el chip”. Señores, ha llegado el momento de “resetear”.

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