La próxima crisis

Crisis_energeticaHace unos días, Antonio Turiel, presentó en el programa de TV3 “Singulars” una perspectiva de futuro aterradora. Este científico del CSIC, que ha hecho de la energía su principal campo de batalla, lleva años tratando de difundir el ingrato mensaje de que nuestra civilización está condenada si sigue empeñada en el modelo basado en el crecimiento perpetuo. Turiel apuntó que, desde 2005 la producción de petróleo está estancada, y que, a partir de ahora, los problemas de suministro afectarán a escala global. No cesará la producción de petróleo, pero su extracción no podrá realizarse al ritmo que la sociedad demanda. Según los expertos, será ‘duro’ si la producción de petróleo cae del 2% al 3% anual, pero será considerado ‘catastrófico’ si cae un 8 o 9%. Se calcula que el PIB desciende un 0,3% por cada 1% de disminución en el consumo de petróleo.

Turiel, apuntó que “todas las actividades económicas son dependientes del petróleo”, por lo que el impacto es transversal y profundo, apuntando como solución básica la revisión de las alternativas existentes para lograr un cambio de modelo económico. Los científicos calculan que, de continuar creciendo, en el 2050 necesitaremos el doble de energía, una alternativa no viable dadas las fuentes actualmente disponibles.

El pico del petróleo – Oil Peak – se alcanzó en 2005, a partir de entonces su producción está estancada; el del carbón y el gas se estima que llegará en 2015 y 2020 respectivamente; en cuanto a la explotación de uranio, tuvo un pico de producción en 1980, y se le atribuye un segundo pico en el año 2040. Además, según ha comentado el propio Turiel, “se han creado demasiadas centrales nucleares en el mundo, sobran, y las reservas de uranio están a punto de agotarse”. Por otra parte, las energías renovables como los biocombustibles, la energía hidroeléctrica, eólica  o solar, la biomasa, la energía geotérmica o mareomotriz no pueden cubrir el “gap” que nos deja el petróleo a causa de su bajo rendimiento, sus elevados costes y su escaso potencial y menor capacidad de expansión.

Cada vez son más los que proponen pasar de un modelo basado en el consumo a un modelo basado en la sostenibilidad. Siempre queda muy bien decir esto. Pero, ¿qué significa realmente? Para el científico del Instituto de Ciencias del Mar, Jordi Solé, significa eliminar la automoción privada, consumir cerca de donde se produce, disminuir las redes y eliminar la producción de bienes superfluos; recuperar prácticas agrícolas como la rotación de cultivos y utilizar los parques de las ciudades para hacer más-  incrementando la necesidad de mano de obra; procesos industriales que prioricen la sostenibilidad y diseños que favorezcan el mantenimiento, la reparación y el reciclaje de materiales; y finalmente, en el marco social, Solé considera necesario “construir un banco de alimentos para proteger a los más necesitados, construir cooperativas productor-consumidor y que la gente sin trabajo aporte su tiempo en tareas útiles para la comunidad“. Esta última propuesta está muy en línea con la preocupación de ciertos economistas, como Santiago Niño Becerra, que advierten del incremento continuo del desempleo si tenemos cuenta dos factores:  el primero, una economía cada vez menos intensiva en mano de obra y el segundo, una población mundial con altas tasas de crecimiento.

Algunos gobiernos han adoptado medidas para reducir el consumo energético. En el caso del gobierno español cabe resaltar la reducción temporal de la velocidad a 110km/h en autopistas y autovías, potenciar el transporte público, renovar el sistema de alumbrado público… etc. No rozan ni la superficie de las que nos proponen los expertos. Pero hemos agradecerle algo a la crisis económica que nos azota desde 2008. Ella solita ha conseguido un giro histórico sin precedentes en el consumo energético en España. En el caso de la electricidad el consumo ha retrocedido a niveles de 2004, mientras que en el de los gasóleos lo ha hecho a niveles de 2000. Es obvio que el planeta se auto-regula ante nuestra incapacidad.

Creo que es necesario que todos nosotros, la población, los medios de comunicación y los responsables políticos, tomemos conciencia de la situación y de la gravedad del problema. Que no tengamos que repetir la famosa frase, “pero si se veía venir, ¿por qué nadie hizo nada?”

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