La Reforma Financiera

imagesLa “Reforma Financiera de Guindos” gira en torno a un único tema, el agujero que el derrumbe de la burbuja inmobiliaria ha abierto en el sistema financiero español. Se estima que los bancos tienen más de 300.000 millones de euros invertidos en ladrillo, de los cuales 184.000 millones calificados como “dudosos” fueron parcialmente provisionados en la anterior reforma, y otros 123.000 millones sanos que se regularizarán en la reforma presentada el pasado viernes. Los bancos deberán llevar a pérdidas le 52% del valor de los solares y de los préstamos sin garantía real, el 29% para la promoción en curso y en un 14% en la promoción terminada
En total, se calcula que se necesitarán 30.000 millones más de provisiones de las que estaban tipificadas en la reforma anterior, que eran de algo más de 54.000 millones de euros. Es decir, en total se espera tener 84.000 millones de euros en provisiones
Los bancos deberán presentar ante el Banco de España sus planes para cumplir con las nuevas exigencias antes del 11 de junio
El objetivo de estas provisiones es que los bancos asuman de forma definitiva la pérdida de valor de las propiedades que tienen en sus balances (a la espera de que salgan a la venta a precios muy inferiores y se reactive el mercado inmobiliario) y acabar de una vez por todas con la toxicidad que tiene paralizado el flujo crediticio. La reforma obliga a sacar los “ladrillos” de los balances de los bancos a sociedades independientes (popularmente conocidos como “banco malo”) por el valor contable minorado por las provisiones, antes del 31 de diciembre de 2012, con el fin de delimitar de forma clara y precisa el riesgo promotor del sector financiero.
De Gindos señaló que para el Gobierno sería deseable que fuesen inversores privados quienes financiasen estas sociedades independientes, pero que no puede garantizar esta idea. O dicho con otras palabras, que el inversor, muy a su pesar, será el Estado.
Por otra parte, la devaluación de activos obliga a las entidades a incrementar sus fondos propios con cargo, así lo ha explicado el ministro, a sus (exiguos) resultados o acudiendo al (desconfiado) mercado de capitales. Por lo que, de nuevo, será la ayuda pública, a través de la suscripción bonos convertibles contingentes (”cocos”) o de capital, la que habrá de fortalecer los “maltrechos” balances bancarios. Eso sí, hemos de estar tranquilos ya que se tratará de un préstamo que las entidades devolverán a un (imposible) interés del 10%. Maravilloso.
La pregunta que nos hacemos todos es, ¿de dónde pretende el gobierno sacar los miles de millones que serán necesarios para tapar semejante agujero? ¿Acudiremos a Europa con el rabo entre las piernas para someternos a su “intervención” o preferiremos desmantelar el sistema educativo y sanitario con la barbilla bien alta y el orgullo nacional intacto?

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