Quita Global

deudaHemos de entender la naturaleza de esta crisis para poder combatirla. Su principal característica es que nos encontramos ante un complejo entramado de factores que se confabulan e intrigan para destruir un sistema que hemos construido bajo la  falsa premisa de que el crecimiento es infinito, y los recursos ilimitados. Es lo cinematográficamente diríamos: “nos atacan por todos los frentes”.

Acompañando a esta crisis sistémica, encontramos otras. La crisis energética que amenaza con desatarse en breve. La crisis de un modelo europeo construido a partir de una débil unión monetaria, carente de estructura política y fiscal. La “crisis” (por así llamarla) de un modelo productivo poco eficiente y aún menos productivo, hipotecado durante años por el sector inmobiliario, e incapaz de generar valor añadido. Y finalmente la crisis financiera y fiscal, que si bien se manifiesta es estas dos fórmulas, su causa es común: el excesivo endeudamiento público y privado al que nos hemos visto abocados. Y digo “abocados” porque si bien es fácil apuntar a banqueros y a políticos como los culpables de esta losa que nos oprime, ellos no son más que la consecuencia lógica de una sociedad y de un sistema económico que desde hace más de 100 años hemos creado y ensalzado entre todos. No rehuyamos la responsabilidad, todos hemos contribuido a esta situación, y seguir negándolo no nos ayudará a encontrar la solución.

La solución definitiva no vendrá de la mano de ninguna medida política, ni de formulas mágicas. La solución hemos de construirla entre todos y a lo largo de muchos años.  Pero antes hemos de ocuparnos de lo urgente, y así tener fuerzas para afrontar lo importante. Muchos países están ahogados por el “ineludible” compromiso de pago de sus respectivas deudas. La prioridad es pagar a los creditores y el resto se destina, con poco éxito, a tratar de no desmantelar el estado del  bienestar. Quizás tengamos la sensación de ser los únicos en esta situación, pero no hemos de olvidar que países como Portugal, Italia, Grecia, Irlanda sufren desde hace tiempo los efectos de esta asfixia. Quizás algunos hayan llegado a pensar que es un mal que sólo afecta a los “pobres” países del sur de Europa, que ellos están a salvo, que lo han hecho bien. Pero la sombra del impago se cierne ya sobre países como Francia, EEUU, e incluso la “intocable” Alemania.

Esta posibilidad hace temblar los cimientos de una norma hasta ahora inquebrantable: el impago. La posibilidad de una Quita Global es cada vez mayor. La condonación de deuda a Grecia se está viendo como una fase de prueba, pero el impago ha de hacerse de forma global, ordenada y con pleno acuerdo. De no ser así, el impago se extendería como un virus al sector privado; “Si los estados no pagan por qué han de hacerlo empresas de grande, mediana y pequeña capitalización que han emitido pagarés (incluso al 7%) en una época de sequia crediticia y de claro estancamiento económico” Estas palabras fueron pronunciadas por el que fuese economista jefe del FMI, Kenneth Rogoff durante una charla en la Sociedad de Editores y Escritores de Negocios Americanos (SABEW). La quita esta servida.

Pero esta medida, impensable hace algún tiempo, tan sólo serviría para liberar momentáneamente a los países de una muerte por asfixia, no soluciona el problema de fondo. Hemos de pasar de un sistema de crecimiento continuo a otro de mejora continua. ¿Cómo? No creo que nadie lo sepa, ese es nuestro reto.

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