Referendum sí o no

mascarasAyer participé en un debate acerca de la necesidad de someter a referéndum la modificación exprés de nuestra constitución. Este tema ha levantado ampollas, por diferentes motivos, pero creo muchas veces se  ha sacado de contexto. El debate en cuestión se centraba en la falta de conocimiento de la gente para poder decidir acerca de una cuestión tan técnica como el límite al déficit estructural del país. Existen otras susceptibilidades mucho más controvertidas a las que no hago referencia en este artículo.
Horas más tarde escuché de boca de un tertuliano de “Els matins de TV3” que <<… si bien todos tenemos los mismos derechos, no todos tenemos los mismos conocimientos…>>. Dicho tertuliano cuestionaba de este modo la idoneidad de que este tema en particular fuese refrendado.
Mi intención es la de arrojar un poco de luz a estos conceptos tan complejos.
Qué es el déficit estructural, porqué debería limitarse y si debe hacerse, por qué dentro de la constitución. Empecemos por partes:
1.    El déficit es la diferencia entre gastos e ingresos. Equivalente a las pérdidas en una empresa. Es evidente que estas pérdidas han de ser financiadas, y en el caso de un país el déficit se cubre con financiación extranjera e inversores a través de deuda.
2.    Déficit estructural es el que existe incluso cuando la economía está en su mejor momento. Un país puede considerar necesario endeudarse (gastar hoy ingresos de mañana) en momentos de recesión para hacer frente al desempleo y otras prestaciones sociales. Pero si el endeudamiento es mayor, si excede estas necesidades, entramos en déficit estructural. Estamos endeudándonos sin generar capacidad futura para cubrir esta deuda.
3.    ¿Es necesario limitarlo? El déficit estructural es el reflejo de ineficiencias estructurales, que otros, ya que nosotros no podemos, tendrán que pagar. ¿Hasta qué punto los países acreedores, los que nos han prestado el dinero, han de seguir financiando nuestro mala gestión, o en el peor de los escenarios, nuestra fiesta?
4.    Ha de incluirse en la constitución. Desde Europa se nos exige rigor y Angela Merkel cree firmemente en la necesidad de constitucionalizar el límite de la deuda y el déficit, como ya comenté en otro artículo anterior, para salvar la zona euro, últimamente en grave peligro.
La suspicacia surge cuando uno analiza con detalle las condiciones del límite y comprende que además de establecer la el importe fuera del marco constitucional, el margen de maniobra es tan amplio que probablemente no sea más que otra elaborada puesta en escena para un público europeo temeroso de que la obra sea todo un fracaso.

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