Rescate sí o no, ¿acaso importa?

RescateRescate sí o no, rescate ahora o después, rescate por voluntad propia o por imposición (¿nos queda capacidad de decisión?), prima de riesgo alta o baja, calificación basura de la deuda, reacción de los mercados… todo esta algarabía es simple “politiqueo”.
El rescate no generará puestos de trabajo, no confundamos el tocino con la velocidad… El gobierno no pone en mayor riesgo nuestra economía real al retrasar la petición de rescate… Está jugando con los mercados (economía especulativa) de la mano y con la aprobación de la señora Merkel  y el resto de mandatarios europeos.
La economía real, por otro lado, se encuentra desamparada ante las horribles previsiones del FMI sobre el crecimiento del PIB español, el continuo incremento de la tasa de paro, la baja productividad y la baja capacidad de generar valor añadido de nuestro tejido empresarial y sobre todo el incesante crecimiento de la deuda  pública y privada a pesar de los “recortes” impuestos.
Diagnóstico: La economía está jodida, y la política está jugando al ratón y al gato.
Supongamos el mejor de los casos: Europa nos inyecta el dinero suficiente para sanear todo el sistema bancario y pagar la deuda externa… Aún así no sería suficiente, ya que seguiremos generándola si vivimos por encima de nuestras posibilidades, es decir si no producimos tanto, o más, de lo que gastamos.
La política puede intervenir promoviendo políticas de redistribución equitativa de la renta y facilitando la educación y la formación de un tejido social y empresarial capaz de generar mayor riqueza sin necesidad de acudir a la deuda externa.
¿Cuál es la trampa? La trampa es doble, por un lado hemos construido (entre todos) un modelo económico, político y social  basado en la maximización-del-beneficio-a-pesar-de todo-y-de-todos. Bajo este modelo, que no se caracteriza precisamente por su voluntad redistributiva y social, las decisiones políticas protegerán la concentración de capitales en detrimento de la “equidad redistributiva”: seremos más pobres, pero no todos por igual.
Por otro lado la sociedad española se ha caracterizado históricamente por ser excesivamente jerárquica; el  gobierno nos ha de proporcionar un medio de vida y nos ha de solucionar todos nuestros problemas y es el último responsable de todas nuestras desgracias. La actitud emprendedora brilla por su ausencia. Esto sin mencionar la enquistada cultura del “pelotazo” que ha reinado a sus anchas durante los años de bonanza y que tanto daño ha hecho a una juventud que se pregunta por qué tiene que formarse si puede obtener dinero fácil sin apenas esfuerzo y que prefiere un Audi a un título universitario.
¿Solución?: la educación. Reeducar a la sociedad, no sólo a los jóvenes,  a través de la creación de referentes económicos y culturales de mayor calidad, a través de propiciar la cultura del esfuerzo y no la del oportunismo, la cultura de la cooperación y solidaridad en lugar de la competitividad y el individualismo.
¿Cuál es la situación real?: la cruda realidad es que España tiene uno de los índices de fracaso escolar más elevados de toda Europa. De todas las desmoralizadoras noticias que inundan los medios de comunicación, ésta es la más preocupante y a pesar de ello, TODOS estamos preocupados por si Rajoy pide el rescate ya o no.  Y yo me pregunto… ¿qué más da?

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