Una gran oportunidad

Pictures-Urbane-Way-opportunityNos hallamos ante un cambio de paradigma económico, que nos hará retroceder a niveles de austeridad de hace 20 años y esto será bueno tanto para la humanidad como para el planeta.

Dejad que me explique.

A menudo solemos caer en la trampa de las particularidades; corralitos, pacto fiscal, rescates, porque son más inmediatas y nos resultan más comprensibles. Cuando tratamos de abrir el obturador a nuestro enfoque, las cuestiones se tornan confusas, menos llamativas, pero mucho más relevantes.

Si damos un paso atrás y miramos la situación con mayor perspectiva, nos daremos cuenta de que la crisis de España es una simple anécdota. La crisis que atravesamos es una crisis que afecta al planeta en su conjunto y tiene su origen en la obsolescencia de nuestro modelo económico. Un modelo basado en el crecimiento continuo, con recursos limitados. Son innumerables las voces que se han alzado advirtiendo desde hace años que, de continuar a este ritmo, nos vamos a “cargar” el planeta”.  Es precisamente la gravedad de la cuestión y lo poco que creemos poder hacer al respecto, lo que nos inmuniza ante ella, en cambio la simple mención del corralito nos congela la sangre.

Mi actitud ante este panorama es positiva. Quiero pensar que todo lo que está sucediendo nos llevará a algo mejor, a un modelo de crecimiento sostenible, que ayude a conservar este planeta para las generaciones futuras. Este es el reto que la historia nos ha asignado y para el cuál considero que no estamos todavía preparados. No es posible idear un sistema socioeconómico totalmente (o parcialmente) nuevo con los líderes que esta sociedad ha creado. Necesitamos un proceso de adaptación y aprendizaje. Y en ello estamos.

No queramos ver esta crisis como algo transitorio, como una gripe económica que se ha de combatir con los fármacos convencionales. Se trata de una transformación completa que requerirá un gran esfuerzo  por parte de todos nosotros. Es cómodo atribuir toda la responsabilidad a los dirigentes, pero la culpa es compartida ya que tenemos los políticos que hemos creado, ellos somos nosotros. Durante los próximos 15 o 20 años de “decrecimiento” continuo, vamos a tener la gran oportunidad (permitidme cierto sarcasmo) de formarnos y transformarnos en una sociedad nueva, una sociedad capaz de crear dirigentes que construyan un sistema económico, político y social en el que merezca la pena vivir. Por favor, no la desaprovechemos.

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