Solución

1245095872K5rx53Mi último artículo ha despertado la opinión de algunos amigos “controvertidos”. En particular uno de ellos me envió un mail con la solución (parcial) al problema. Digo parcial porque entiendo que no pretende ser la fórmula mágica que solucione toda la situación en la que nos encontramos:

“Pues muy fácil, la globalización, ha sido el mejor movimiento de izquierdas de la historia, repartiendo la riqueza de occidente al resto del mundo, un “resto del mundo” que no tiene prácticamente aparato del estado, ni gastos sociales (India y china). Para competir con ellos (India y china también invierten I +D), solo queda un camino, rebajar el grosor del estado, para poder bajar impuestos y poder competir con ellos. Si a esta situación le sumas que en occidente no quedan materias primas (en una crisis tradicional bajaban al no consumir EEUU y Europa), pero ahora existen India y China por lo que los países productores de petróleo pueden mantener e incluso subir precios produciendo una descapitalización de occidente y si a ello sumas, que se han dado cuenta que con ese dinerito nos pueden comprar deuda aumentando nuestra dependencia de ellos, solo queda un camino…

Adelgazamiento del estado, bajada de impuestos, hasta llegar al déficit cero, mentalizando a la población, que o aumentamos nuestra competitividad hasta equilibrar la balanza…”

Coincido en (casi todo) el análisis de la situación global. Entiendo que existen otros factores que interaccionan en este escenario, pero resume y simplifica el hecho de que las potencias emergentes, principalmente China  tradicionalmente con papeles secundarios, ahora nos tienen pillados por… la deuda. Durante años les hemos abierto nuestras puertas, les hemos dejado instalarse en nuestro ADN económico y crecer de forma “poco normalizada” dando lugar a un competidor “desleal” contra el que no es posible competir dado nuestro estado del bienestar.

Adelgazar el estado como solución. Bien, no estoy en contra de adelgazar, el exceso de grasa no es ni sano ni necesario. Pero considero que hemos de adelgazar TODOS.

Todos hemos de perder grasa, no solo el Estado. Es cierto que hemos de eliminar la duplicidad de competencias, el exceso de funcionarios, el gasto incoherente en infraestructuras públicas, como por ejemplo el AVE Madrid Cuenca, con 9 pasajeros de media o los 130 millones invertidos en un circuito urbano de Valencia, teniendo el circuito de  Cheste a tan solo 30 kilómetros (Valencia, segunda en el ranking de la deuda autonómica), por poner sólo dos ejemplos recientes de incoherencias millonarias.

Precisamente este amigo me envió el artículo en el que Rafael Rubio (vale la pena leerlo) en el que enumera 10 verdades sobre la crisis que debemos aceptar. Expongo únicamente tres:
•    El esfuerzo debe incluir a todos.
•    Debemos recuperar la responsabilidad y el espíritu competitivo
•    Los salarios reales van a bajar.

Adelgazar el estado y bajar impuestos como único remedio para aumentar la competitividad, es totalmente insuficiente. El esfuerzo ha de ser colectivo. El problema es saber cómo. Todos coinciden en la solución global, pero cómo se ha de implementar teniendo en cuenta a todos los agentes sociales, agentes económicos, agentes financieros, instituciones autonómicas, instituciones e intereses europeos, mercados internacionales…

En una cosa he de darle toda la razón a este amigo; me recuerda que las crisis se han resuelto históricamente mediante guerras, como el caso de la Segunda Guerra Mundial. Igual que cuando se cuelga el ordenador, cuando los países se “cuelgan” tenemos que “resetear”. La pregunta es: ¿cuál será el “reset” en esta ocasión?

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