Ineptitud o desconocimiento

politicosEl Gobierno estadounidense se ratifica en su intento desesperado de reactivar la economía americana a través de un paquete de estímulos fiscales destinados a incentivar el consumo. Nada nuevo, nada imaginativo, una política llevada a cabo desde hace más de cien años por la mayoría los países desarrollados; el manido “remedio” keynesiano del sistema capitalista. Este sistema está basado en el crecimiento continuo de la economía potenciando el consumo. En sus inicios el capitalismo lo tuvo fácil, hasta ese momento sólo unos pocos tenían la posibilidad de acumular capital y consecuentemente de consumir, pero la llegada de la revolución industrial y el incremento del poder adquisitivo de la clase trabajadora incentivó el consumo y el bienestar social de forma continuada hasta aproximadamente la década de los sesenta.  Una vez las familias llegaron al límite de su capacidad de ahorro el crédito fue el gran salvador. Conseguimos trampear primer escollo. A finales del siglo veinte la necesidad de crecer fue aún mayor, el crédito no era suficiente, entonces los mercados de capital y los nuevos instrumentos financieros lograron sortear el siguiente escollo. El crecimiento debía continuar, y cada vez queríamos más.  Durante los últimos años “la creatividad financiera” alcanzó niveles  insostenibles y descontrolados desembocando en la crisis que desde hace tres años nos ocupa.
La solución que encuentran los gobiernos para salir de esta crisis es obvia: incentivar el consumo. Pero hemos de entender que es imposible que las familias incrementen el consumo si no son capaces de reducir su deuda. No se trata de acertar con la política adecuada, no es una mera cuestión de ineptitud política, es aún peor, se trata de un total desconocimiento de la situación y del camino a seguir. Las reglas del juego han cambiado y están perdidos.
Con el tiempo el sistema económico, tal y como lo conocemos, morirá. Se crearán nuevas reglas en las que basar nuestra economía, nuevos retos y nuevas  fórmulas para “trampear” los límites. Esperemos que el nuevo sistema  económico y social incorpore conceptos como la sostenibilidad y la productividad en su estructura. Quién sabe, puede que esta crisis sea el comienzo de una gran… sociedad.

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