¿Qué pasa con cajas y bancos?

mapa_cajas_vialogosTrataré de explicarlo de forma breve y sencilla.
El gobierno exige a las cajas y bancos españoles que se recapitalicen, es decir que aumenten la proporción de  fondos propios (core capital) respecto al total de sus activos. Esta medida incrementaría la confianza en la solvencia financiera de nuestro país, lo cual, en estos momentos es una gran prioridad. La exigencia asciende a un 8% para los bancos y un 9% o 10% para las cajas que (1) no cotizan en bolsa (2) no tienen accionistas privados o (3) dependen en más de un 20% de los mercados mayoristas. Estos objetivos son, de forma intencionada, más altos que los exigidos en el acuerdo de Basilea III.

El ratio medio de capitalización de las cajas españolas está en el 8%, lo que implica que prácticamente ninguna caja alcanza el objetivo marcado. Probablemente la única solución que tengan la mayoría de ellas sea la de convertirse en banco y captar dinero privado.

La ministra Salgado informó que, tanto cajas como bancos, tenían de plazo hasta el próximo mes de septiembre para alcanzar dichos objetivos. En caso no lograrlo, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) rescatará a la entidad entrando, de forma temporal por un periodo máximo de 5 años, como accionista con derechos políticos y presencia física en función de su participación.

En estos últimos meses hemos presenciado una reducción drástica del número de cajas, de 40 hemos pasado a 17 cajas a nivel nacional (Cataluña pasa de 10 a 3). Las fórmulas que han empleado han sido diversas, desde fusiones o adquisiciones a la nueva figura jurídica de Sistema Institucional de Protección (SIP o fusiones frías), que no es más que un holding financiero que permite operar a cada entidad con su propia marca. Un sistema diseñado en España para adaptarse a la particular naturaleza jurídica y la estrecha relación política que poseen las cajas con las autonomías.

Además de esta reestructuración que ha necesitado más de 11.000 millones de euros del FROB, los bancos y las cajas han tratado cubrir las pérdidas ocasionadas por la burbuja inmobiliaria cortando de forma drástica el crédito al resto de la economía. El saneamiento interno se calcula asciende a 92.000 millones de euros. Ya que nos han puteado como mínimo que haya servido para algo.

Estas medidas tienen como objetivo reestablecer la confianza de los mercados internacionales en nuestro sistema financiero. Pero sepamos qué opinan ellos:

1.    El Financial Times considera excesivo el plazo hasta septiembre e insuficiente la cifra de 20.000 millones de euros (dada por el gobierno español) para rescatar a las entidades que no logren dichos objetivos.
2.    El Banco de Inversión japonés Nomura, cifra este rescate en 43.000 y USB en 90.000 millones de euros. (Mientras solo sea eso).
3.    La Agencia de calificación de riesgos Fitch duda de la existencia de estímulo suficiente para atraer capital privado dada la calidad de la deuda.

Bueno, no está mal. Eso sí, no puede faltar la autocrítica. El partido socialista no necesita a nadie externo para cuestionar su eficacia. Joaquín Almunia (comisario de la CE) se muestra igualmente receloso ante el optimismo del gobierno respecto a la cifra de 20.000 millones de euros.  Después lo atribuye a una errónea interpretación de la prensa (otra vez).

Lo que no me parece ya tan innocuo son las voces que se alzan desde la periferia confiriendo a esta medida un doble carácter: financiero y político. Debido a la función de las cajas como instrumento financiero de las autonomías, las medidas están siendo percibidas como una fórmula de centralización del sistema financiero y una oportunidad perfecta para romper la baraja autonómica. Esto sí que suena a trompetas de guerra.

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